El paisaje se construye desde adentro.

Aline Petterson

sábado, 31 de diciembre de 2011

Reinventar

Si pudiera definir este año con una palabra elegiría reinventar. Cuando inició el año, a pesar de toda la carga positiva de los inicios, en el fondo me encontraba herida y susceptible. Entonces, a manera de sobrevivencia, redefiní conceptos y reciclé sueños para escribir otra historia. Una que me permitiera seguir respirando.

En principio fue para sobrevivir. Como todos los años los momentos bellos y amargos se alternaron, sin embargo este año la diferencia radicó en la manera de mirar, retener la imagen y procesarla. Una mañana me desperté con otra mirada. Ahora entiendo que no solo fue sobrevivir sino reinventar la vida, la manera de vivir más bien. No hablo de ser mejor. Hablo solamente del placer de ser y de disfrutarse bueno o malo, por que en el fondo no somos más que una mezcla de ambas cosas.

Solo hizo falta una cosa para cerrar el ciclo, pero creo que este año no será. Y bueno agradecer a todas estas personas que de alguna manera me enseñaron el camino. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

Un poco de vez en cuando


Soñar...

Y retomo las palabras, para descubrir que son ellas las que me devuelven la esperanza cuando me despierto sin más sueños que enmendar. Entonces enlisto aquellos mejores imposibles que bien valdrían como materia prima para retomar los sueños.

Luego el simple acto de soñar es la mejor posibilidad en medio de tanto imposible. Dar los pasos necesarios y hacerlo un poco posible.

Porque de lo imposible a lo posible solo es necesario hacerlo realidad. Un poco de vez en cuando.
¿Cómo?¿Dónde?¿Cuándo? No lo sé, confío en que el universo conspirará.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Eterno inconsciente



Detrás de cada puerta hay un mundo nuevo…

Noviembre siempre fue un mes de tragedias, hasta que en uno de sus días llegó el amor detrás de unos ojos oscuros llenos de inocencia y verdad. Entonces inició mi aprendizaje. Y hoy en uno de esos días de noviembre, aun cuando mi aprendizaje no ha terminado, puedo mirar al horizonte y sonreír con la fuerza y la esperanza de quien ve por primera vez la vida. Poesía para la vida...


Las palabras perdidas

Alguien descifra la escritura de la lluvia y sin embargo no puede escapar.

Un alud de imágenes nos extravía la palabra; acudimos al grito y al llanto, a veces a la indiferencia, pero sabemos que necesitamos de la guerra para ser inocentes.

Todo lo ha ofrendado la ceniza.

Desde que desterramos a la noche desaparecieron las más profundas alianzas y nuestros perseguidores pueden encontrarnos.

Una herida siempre recuerda la vida, todo nacimiento procede de su túnel. Un árbol arde en nuestros ojos de agua.

La verdad –es decir lo prohibido–, impone su reino de terror... y hemos decidido habitarlo con las manos entrelazadas.

Creímos que la poesía nos enseñaría a morir...

Persistimos... Con frecuencia hacemos la extraña sonrisa del miedo. Si huimos, la soledad convertirá a alguien en víctima. Por eso la palabra se pasa de mano en mano para construir una morada invisible.

A veces para sobrevivir renunciamos al conocimiento.

Y cuando todos duermen escribimos... Pero un poema es el fósil de un sueño, el cadáver de un dios...

¿Aún podremos salvarnos?

(La palabra Liberada) Gonzalo Márquez Cristo

martes, 18 de octubre de 2011

Y al final siempre nos quedará la poesía

Retomando aquella frase que leí de un poeta anónimo alguna vez, e hice mía "versos por besos" murmuro estos versos sin mas dedicatoria que para esa niña que habita en mis ojos...

La mujer del cuadro

Lo empiezas a saber,
tu amor va enseñando sus sales de baño, sus fiestas de guardar, sus cenas sin nadie;
a veces, el esqueleto de tu ángel de la guarda
baila en tus ojos,
ciertas avecillas silvestres amanecen temblando en tus manos,
ya el tufo de la cruxificción
no te hace taparte la nariz de niña "que no sabe nada", "que no entiende nada".

Ya cruzas la puerta,
ya sabes que el dolor es un mensajero servil del infinito,
en tus ojos aquello que miras despierta en ti misma como pequeños niños
que se sientan al borde de sus camas
esperando a que vengan a vestirlos.

Ya asumes tu cuerpo, ya viajas en todo lo que te rodea,
a veces en tu sonrisa todavía aparece
aquella niña larguirucha "tan bien educada"
pero tu esperanza enflaquece llamándote con voz cada vez más débil
cuando ya no te dignas a escucharla.

Extrañamente hermosa eres ahora tu propio fantasma,
en tu alma han entrado la carne del mundo y la tuya confundidas,
apiñadas por el mismo placer, revueltas por el mismo dolor.
Desnuda, la ropa que te acabas de quitar
ya no reaparece en tus ojos,
tu mirada y tu voz entonces también se quedan desnudas,
te quedas desnuda,
y por tu desnudez pasan los templos antiguos, las oraciones, los heridos de guerra y los cánticos de guerra
los mares lejanos y también la vida posible en otros planetas
Ya tu cuerpo comprende lo que significa ser tu cuerpo,
lo que significa que tú seas él
tu cuerpo extendido a lo largo de tu amor, a lo largo de tu alma,
y todos los barcos que zarpan de tu corazón llevan ahora
las luces apagadas.

Ya te has probado en ti
y un hombre no es el extraño invasor que conocías,
el esposo prudente, el hombrecito que cariñosamente te mataba un momento
por unas cuantas caricias, por unas cuantas monedas.

Pero sabes que no existe el triunfo que alguna vez deseaste,
por eso en tu mirada puede oírse
el ruido del mar golpeando las costas solitarias y a veces
el chillido de un pájaro detrás de la niebla o la llovizna pertinaz.

Ven aquí con tu colección de mariposas, con tus antiguos juguetes que ya no existen
y que parecen burlarse de ti desde ciertos rincones,
ven aquí con tus segmentos de niña asombrada.

Ven a mirar mis osos polares.
Ven, ahora que sabes que también en los labios aparece
-sin que nos demos cuenta-
el beso monstruoso y bello
de aquello que todavía llamamos alma.

José Carlos Becerra



martes, 7 de junio de 2011

Ensalmo II

Junio más que nunca reclama esa medicina mágica, las palabras que curan.

ESTAR

Estar a la sombra
de la llaga en el aire.
No-estar-por-nadie-ni-por-nada.
Incógnito,
solamente
por ti.

Con todo lo que cabe dentro,
sin lenguaje
también.


(Y ninguna voz como la de Celan…)

miércoles, 1 de junio de 2011

Inicio de verano, memoria de pájaro


Anoche caminaba por el estacionamiento de la universidad, sentí el aroma a miel del cedro. Me encanta ese aroma, me recuerda otros días, días de lluvia. Curiosamente durante la tarde el mar también anunciaba el verano. Y al bajar del auto rumbo al cajero automático, un viento intenso dejó mi cabello como cuando me acabo de levantar. Nunca sentí tan presente el inicio de verano. Y me gustó, me gusto presentirlo. Hoy la tarde esta así, hablando de la lluvia como ayer. Y yo metida en casa, tratando de escribir sobre no se qué después de intentar tomar inútilmente una siesta para reponer el desvelo de anoche. Ojalá hubiese sido por portarme mal.

Dice un poeta que a veces conviene tener memoria de pájaro, me imagino que lo decía irónicamente, porque sinceramente cuando sufres insomnio lo último que quieres es tener la memoria de un pájaro, sobre todo si este es migratorio.

Es una de las desventajas de ser adulto e independiente (sonrisa irónica). Por eso extraño la infancia y los días en que me bañaba en la lluvia sin más preocupación de que la lluvia acabará o de que me cayera un rayo. Supongo que deje de ser niña cuando me empezó a preocupar que lloviera. No importa, lo que interesa ahora es combatir esos ojos de mapache que ya se me han asomado. Por lo tanto, la tarea será que este verano dejaré a la niña jugar con la lluvia otra vez y de paso invitaré a otra (mi hija) a disfrutarla conmigo. Quizá entonces tenga dulces sueños de nuevo.

martes, 10 de mayo de 2011

De insomnios que regresan

Tratando de trabajar, vagabundeo de un blog a otro, esta noche no hay poesía que devuelva los sueños anhelados. Sólo la vastedad de una red que a penas logra conciliar el desvelo, es mejor eso a tener como compañía pensamientos que alargan la noche y prolongan la agonía. Hay noches en que la mente es nuestro peor enemigo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Colección de atardeceres


Fin de semana de atardecer en piel. Mañana de lunes entre fotos, poesía, y una taza de café expreso, todo clandestino. Minutos de éxtasis robados al tiempo que no para. Soy melancólica. Por eso rescato este "ensalmo" que hace mucho tiempo subí al otro blog, el de las cenizas. Leído del cuento Ninguna eternidad como la mía de Angeles Mastretta –lo primero que leí de ella- y dice:


“Me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contradecida. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas. Y nada abreviaré que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis días.”

martes, 22 de marzo de 2011

Soy de la tribu de los que mueren cuando aman

Llevo a Sabines en los ojos desde hace una semana. Leer sobre su vida ha sido de muchas maneras catártico. Lo leo despacio, como se saborea una comida predilecta. También leí un libro sobre como amar, "Las matemáticas de Nina Glukstein", ese lo devoré. Hay tantas teorías acerca del amor. Que me aburre ya el tema. Admito que me gustaría poder seguir la de este libro. Sin embargo creo que estoy más cerca de hacer una fusión de todo lo leído y aprendido. Miento, la mayor parte de las veces hago todo menos lo leído y aprendido. 


Pero volviendo a Sabines, me he enamorado del hombre y del poeta. Quiza porque me identifico un poco con él. De alguna manera forma parte de este proceso de reconciliación con este lado mío. Hay un fragmento que me han gustado mucho de este libro sobre Sabines (Jaime Sabines, algo sobre su vida de Carla Zarebska), un fragmento de una carta que le escribió a Juan Bañuelos; otro de mis poetas favoritos, también chiapaneco. Algo tiene ese estado que hasta sus poetas me fascinan.

Sin más divagaciones el fragmento dice así: “Tu puedes aprender mucho de tu situación, de tu fracaso, de tu deseo y esto solo tú lo debes aprender. Yo en cambio estoy aprendiendo el oficio de comerciante y el de poeta lírico. A veces confundo los argumentos. Había una soledad que yo no conocía: la soledad de la mano en un movimiento inútil. Tampoco conocía yo los precios de las telas y de la gente; algo es algo. Por lo tanto vive”.

Vivamos pues.

viernes, 11 de marzo de 2011

Querido viajero


(Así)


Fúgate a mi mirada
y veré tus caderas
huyendo a los callejones
donde se palpa
la oscuridad


Te leo como no te leí antes, cuanta razón has tenido amigo mío. Podemos ser, a veces, tan indiferentes, tan frívolos. Embarrados con la rutina, adormecidos todos por la cotidianidad. Aun en la distancia. Y ahora que estas iniciando este nuevo viaje, confieso que extrañaré nuestras charlas, tu poesía tan lasciva y cruda a mi gusto, hinoptizante a pesar de ello y, desde luego, tu fotografía, esa otra manera de hacer poesía. Es lo irónico de ser poeta, se le extraña (se le lee) en su ausencia, pero tu lo elegiste y admiro ese valor por mantenerte firme a tus ideales ante la implacable demanda de la sociedad. Seguiré algunos consejos tuyos y no se si algún día logre viajar como tú. Pero seguro estarás como ese precursor y maestro en esta parte de mi vida, la escritura.

viernes, 25 de febrero de 2011

I´ll fly with you



A veces son los versos de un poema, otras los versos de una canción. Lo constante en mi vida. Fragmentos que se van quedando entre sonidos y palabras. La primera vez que escuche esta canción volaba herida por la vida. Tuvo ese don de algunos sonidos cuando te hacen vibrar, como hacer el amor. Esa siempre ha sido la manera de saber cuándo una canción es tuya o, más bien, te hace suya. Ahora la escucho mientras bebo una copa de vino blanco, disfrutando esta noche de brisas. Una mezcla exquisita. Me recuerda a mí. Con heridas más, heridas menos. Sin buscar certezas.

Every day and every night…

jueves, 24 de febrero de 2011

Tan lejos de ti

Un deseo exacto al silencio
Gonzalo Márquez Cristo


Como el agua que corre por todos los caminos en una tarde de lluvias, como la flor que cae desde el árbol para dejar en las aceras su belleza, como las aves que planean sobre este puerto sin retornos y sin esperas, como el beso que se quedó colgado en las comisuras de mis labios. Como tú que no estás, pero que te siento.

viernes, 28 de enero de 2011

Lo mejor aún está por llegar

Explicar los sentimientos, a veces es una pérdida de tiempo. De pronto llegan días en qué prefieres no pensar en lo que sientes, sino simplemente dejarte llevar y sentir.

Hoy me levante con ganas de sentirme enamorada, invente el amor tan intensamente como pude. Y volví a soñar. Fui feliz. Alguien me dijo: estas dividida entre la razón y los sentimientos y tienes que elegir. No hay punto medio. Quizá fueron esas palabras o quizá es que recordé quien soy y que sigo creyendo en el verbo más bello.

Ojala todos los días fueran así.

No apta para cardíacos

Confieso que no me faltaron los arrebatos,
esos de madrugadas en camas extrañas,
ni me sobrarán los silencios que se van acumulando
como el polvo en la ventana.

Suelo abrir los ojos al amanecer,
aún sin haber dormido y no los cierro al ocaso;
también tiemblo ante lo incierto
y aun así no evito aventarme,
como caída libre a mar abierto.

Si me preguntas qué me gusta más,
te diré que un café, un orgasmo
un atardecer, un viaje sin planificar
y la sonrisa de mi hija.

Hay mañanas que no soporto la luz del día
y hay noches que quisiera volverme brisa.
Soy inconsistente, inofensiva, imprecisa.
Y como la montaña rusa
derivo entre el ras del suelo y la cima.
Si aun así te animas, de antemano
te aviso que no se vale bajar.

viernes, 14 de enero de 2011

De inicios, de inviernos que se alejan...

Ayer fue el insomnio -algo extraño-. Hoy la certeza de que sigo siendo una ingenua sentimental. A veces me equivoco con las personas, suelo confundir sus sonrisas con franqueza, sus palabras amables con sinceridad. Quisiera tener un detector para reconocer, para notar la diferencia y no seguir abriéndome a las personas equivocadas.

O al menos aprender a andar con cautela.

Y luego las etiquetas, los prejuicios...cuántas cosas que sobran. Si al menos aprendiéramos a andar más ligeros "mejor imposible".

Para finalizar, un poema de los últimos del año anterior...

Flores para un invierno

De pronto descubres
Que a veces una mirada salva
Que el gesto escondido resucita
Luego también descubres
Que todo es un acto de sobrevivencia
Porque la vida puede ser
Como el cuarto de un manicomio
Donde el loco recolecta flores
A campo abierto.